Por: La Caracola Mágica

Estamos pasando un tiempo muy difícil, y parte de ello es por nuestras acciones con el planeta, el planeta que somos, porque no solo lo habitamos sino que somos parte VIVA de él. Sin este planeta no podríamos vivir ni nosotros ni el resto de seres vivos y no vivos. Desafortunadamente, el único de esos seres que al cambiar/mejorar su hábitat cambió (y a veces desmejoró) el de todos, es el ser humano, y esto nos ha costado un precio alto, ¿verdad?.

Y como lo dijimos en la publicación pasada, no se trata de decir: yo poco puedo hacer, esto ya se fregó, somos una peste, murámonos todos… no. Sí se puede hacer, y así como un día -de a pocos, de a uno- nos llenamos de plásticos, HOY, este mes de julio, de a uno también, viviremos SIN plástico.

Qué dices… ¿Te animas?

Y como ahora están tan de moda los retos, los famosos #Challenge, pues tengamos el nuestro propio, uno que se lleva a cabo en el mundo entero durante el mes de julio desde hace nueve años y que este 2020 no puede ser la excepción; de hecho, puede ser que no nos cueste tanto, porque hemos tenido la oportunidad -algunos- de leer, entender y concientizarnos más sobre la problemática ambiental que se vive por los plásticos, sobre todo los de un solo uso, porque no se trata aquí de satanizar este invento que ha ayudado al mundo desde muchos campos, pero que se nos salió de las manos por este temita de la “facilidad” para todo y por no recordar que los procesos de producción NO son lineales, sino circulares.

¿A dónde van a parar todos los vasos desechables de los jugos que nos tomamos en la calle? ¿O los pitillos (pajitas, popotes) que nos dan en las bebidas? ¿O las bolsas plásticas que nos meten por los ojos en cualquier compra que cabría en nuestra mochila/bolso/bolsillo/morral? ¿O los platos de comidas, postres, picadas, hasta almuerzos que ya no sirven como antes en platos de cerámica? ¿Y sus cucharas, tenedores y cuchillos? En fin… es solo un ejemplo; aquí no termina la lista interminable de elementos plásticos que solo usamos una vez, y los que no también (frascos, empaques de supermercado, vinipel, etc, etc, etc.).

Pero vamos a ponerle ánimo y a echarle ganas y a ¡llevar la cuenta! Eso sí que nos ayuda. Así como los corredores cuentan sus kilómetros diarios (que cada vez quieren que sean más), nosotros vamos a contar los plásticos que compramos (o nos toca comprar) diario, pero ¡para llegar a CERO! Debemos lograr pasar este mes con el menor número de objetos plásticos, y contándolos diariamente podremos tener ese mininúmero ganador. ¿Estás listo/a?

Manos a la obra

Estas son las acciones -posibles y logrables- por cualquier persona. Es como un 10K para alguien que quiere comenzar a correr y se le quiere medir a un reto. Así que, con un poco de “entrenamiento”, seguro que lograrás llegar a la meta este mes, no solo porque has hecho conciencia y quieres hacer parte de un movimiento mundial, sino porque, probablemente, esta cuarentena te ha enseñado mucho, sobre todo a llevar la vida más en calma y a creer que lo puedes lograr.

  1. Lleva tu propia bolsa (de tela, reutilizable) al supermercado. E intenta no usar bolsas para las verduras.
  2. Utiliza un termo para tu propia agua. No compres botellas o bolsas de agua en la calle, tú puedes!
  3. Rechaza los pitillos.
  4. Evita el uso (y no vayas a lugares donde usen) platos, vasos y cubiertos de plástico.
  5. Comparte tus acciones y motiva a otras personas a sumarse a este reto.

Nota: Revisemos los “desechables de la pandemia”. Más de cien académicos, científicos y doctores de 18 países han firmado una declaración afirmando que es seguro utilizar productos reutilizables durante esta pandemia. El uso de desechables no es más seguro para las personas y genera un daño tremendo en el planeta. Los famosos guantes, por ejemplo, es más seguro y fiable lavarse bien las manos.

Piensa en esto: ¿Por qué fabricar algo que vamos a utilizar durante unos minutos, con un material que está básicamente diseñado para durar para siempre, y que vas a tirar a la basura? ¿Cuál es la lógica en eso? Jeb Berrier

¿Quieres más?

Aquí viene una verdad: el verdadero reto no es hacerlo durante un mes, ni subirlo en la redes, ni etiquetarnos o usar el hashtag; el reto no es andar con nuestra propia botella, ni la bolsita de tela, etc… el verdadero reto es hacer conciencia y lograr cambios reales en tus consumos siempre que puedas, que lo interiorices y lo sientas desde lo más profundo y, sobre todo, que creas que es posible vivir con menos plástico. Si así lo crees y lo quieres, aquí están otras recomendaciones, o lo que sería una media maratón (21K).

  1. Revisa el tipo de plásticos que más consumes: productos de limpieza, higiene, comida… Analiza tu cesto de la basura y haz conciencia de cuanto plástico utilizamos a diario.
  2. Lee al respecto, pregúntate, infórmate… Ya existe hace varios años -y es posible-  un estilo de vida sin plástico o zero waste. Te invitamos a leer al respecto: libros, blogs, redes sociales… Muchas veces la solución es más sencilla de lo que nos imaginamos y tenemos la respuesta al problema en casa: frascos de vidrio, tuppers, envases que desechamos y podríamos reutilizar…
  3. Busca alternativas. No es verdad que no podamos vivir sin plásticos, lo que pasa es que es más fácil, parece más económico (aunque no lo es porque el costo ambiental es terrible) y es más atractivo, pero ¿y si buscas opciones para remplazar por un producto sin plástico? ¿O hacerlo tú mismo en casa? ¿O dejar de usar ese producto? ¿O comprarlo a granel, llevando tú el envase reutilizado? Sí hay opciones, pero este “sistema” nos tiene plastificados y ciegos.
  4. ¡Más mercado y menos supermercado! Los mercados y tiendas pequeñas, las del barrio, son mucho más amables a la hora de aceptar tus envases y bolsas reutilizables. Además, comprando productos frescos evitarás muchos plásticos y embalajes innecesarios.
  5. Aprende a decir no. ¡No bolsa! ¡No pitillo! ¡Nada gratis que venga en plástico!
  6. Comparte tus acciones. No sólo tu voz como cliente/usuario/a es poderosa, de hecho también los es como amigo/a, novio/a, hermano/a, hijo/a, colega o familiar. No todos tenemos las mismas preocupaciones ni tenemos la oportunidad de saber o conocer de todo, así que si el problema del plástico nos está preocupando, pues una linda manera de poner nuestro granito de arena, además de ajustar ciertos hábitos, es compartirlos con quienes amamos para que se unan a la causa. Y no hablo solo de publicar en redes, sino más bien de acciones, siempre acciones (valen más que mil palabras) y ejemplo.

Vamos por la maratón

Si eres más de largas distancias, si tienes las ganas, la fuerza y el entusiasmo; si lograste pasar la media maratón con aire en los pulmones y fuerza en las piernas, y aún tienes ganas de más, aquí te dejamos otras recomendaciones que puede lograr si te defines como corredor/a de largo aliento:

  1. Vuelve al estropajo (esponja vegetal). Es barato, ecológico y protege las ollas. Yo lo conseguí en el mercado del pueblo y pues como es enorme, tengo para varios meses. Y cuando se termine, directamente a la compostera.
  2. Intenta eliminar o reemplazar la bolsa de basura: No solo porque puedes reciclar, reutilizar o compostar casi todos los residuos que produces en casa, sino porque puedes hacer la bolsa con papel periódico, y así evitas “necesitar” las bolsas. AQUÍ te muestran cómo hacerla.
  3. Haz tu propio jabón, sí, y el mismo para casi todo. No es verdad que necesites ocho envases y empaques de ocho diferentes detergentes para todo. A partir del aceite usado (con lo cual, además, estarías reciclando) puedes hacer el jabón del cuerpo, para lavar los platos y la ropa. Aquí hay tutorial que te puede servir a entender ese maravilloso mundo de la saponificación, del que yo ya me he enamorado.
  4. Y aquí arrancaríamos con una lista maravillosa de otros productos que puedes comenzar a hacer en casa, con ingredientes realmente naturales (y versátiles) y -sobre todo- con el mismo envase. Es cuestión de tener un poco de curiosidad y creatividad, y empezar a probar alternativas. En el cuidado personal, por ejemplo, puedes fabricar tu propio desodorante, la crema de dientes, la del cuerpo, hacer el shampú sólido (con aceite de coco), el limpiador facial (con vinagre de manzana). En la cocina hacer tu propia leche vegetal (de cualquier nuez, o de avena, de arroz, etc), la mantequilla de maní, las mermeladas de frutas. Y para el aseo de la casa no hay nada mejor que el vinagre y el bicarbonato de sodio: limpia, desinfecta, desodoriza… todo: baños, pisos, cocinas, ventanales. En otra publicación puedo compartirte de dónde lo estoy haciendo yo, pero igual te invito a que investigues y te pongas a la tarea, una cosita a la vez. Recuerda que todo es válido y todo suma cuando nuestras acciones se alinean con nuestro pensamiento.
  5. Planifica. Planifica tus compras y tus salidas para que no sean más de lo que necesitas (y así evites la sobreoferta del mercado/sistema que te mete por los ojos de todo). Planifica tus días de organizar la casa, sobre todo ahora que pasamos más tiempo en ella, de hacer tus productos caseros, de sembrar, compostar, de leer al respecto. Todos vivimos con mil cosas en la cabeza, pero es querer y poder. Ya lo sabes, seguro que lo has logrado con otros retos igual de importantes en tu vida.

Ilustración de Mariana Matija

Para terminar, y si quieres sumergirte en este mundo maravilloso de la sostenibilidad, más allá de julio o el año que sea, aquí compartimos algunos textos que nos encantan y que seguro te serán de gran ayuda si estás pensando seriamente convertirte en un ser más amable con tu planeta. ¡Ánimo!