Pasa a mis espaldas y trato de hacerme el huevón por que me duele. Me duele Colombia, mi Colombia, país hermoso que nos representa en su bandera con los tres colores primarios, los colores que dan inicio a todo los demás, al oro, al mar y a la sangre; a la riqueza, la inmensidad y al trabajo.

País hermoso donde nací, país donde me criaron con las más lindas costumbres de mi Abuelita, que creía en la palabra, en el amor, en el trabajo, en la disciplina, que nos enseñaba cosas “para la vida” mientras nos tocaba batir la leche para hacer arequipe y natilla para la noche buena, o nos contaba historias antes de dormir, historias reales que sucedían en el diario vivir cuando salían a recolectar café o cacao.

País de hermosos amaneceres y sabanas blancas inundadas de nubes frías que cobijan los más grandes páramos del mundo, los mismos que a través del tiempo he aprendido a caminar y a recorrer como si fuera sobre una balsa en el tibio mar Caribe, encontrándome la réplica de los cuentos de mi Abuela en cada uno de los personajes que los habitan, demostrándome que el gran amor que siento por la montaña, ese lugar frío, rocoso y lleno de tierra, árboles y animalitos, depende en gran medida del contacto con los seres humanos que tejen esta película fantástica que es la vida.

Me duele Colombia. Me duele porque al salir a mi calle, a mi ciudad, para continuar con disciplina mis entrenamientos con el fin de fortalecerme en lo que amo y seguir sembrando alegría y construyendo más relatos para contar a mis hijos “para la vida”, tengo que hacerme el huevón por lo que sucede a mis espaldas, en ese país que no quiero ver, en ese país que no me representa, en el que su bandera es el odio, el orgullo y la vanidad manchada de dolor, sangre y lágrimas; ese país que se dejó modificar de nuestra cultura ancestral y se vendió al interés y al facilismo, producto de todas esas economías delincuenciales y subterráneas para poder invertir en la mal llamada “felicidad” que brinda el poder del capitalismo, la política y la burocracia, donde han aniquilado a mi Abuelita cada día 1000 veces…

Me duele Colombia, porque sí es el país más alegre y más lindo del mundo, pero lo que sucede a mis espaldas me duele…

Pd. Dedicado a Consuelo Hernández y nieta, porque el amor va mucho más allá de lo que yo puedo ver…