¿Y cómo será la muerte?
¿Quién sabrá algo al respecto?

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Por Dani Caribe Atómico

Ahhhh… qué tema tan desprevenido, desentendido, que pareciera menos importante, como si no fuera con nosotros. Siempre nos acostamos convencidos de que todo estará ahí por siempre. Qué mentira.

Me encanta el adjetivo “desprevenido”, uno siempre oye decir: “y quién lo creyera”… “era tan joven”… “tenía tanta vida aún”…

Estudios, estudios y más estudios… Lo único que revelan es lo superficial que se volvió la especie humana. “El adulto contemporáneo es un niño empobrecido”.

Siempre, de alguna manera, añoramos tanto cómo era antes todo, mientras el tiempo sigue corriendo y yéndose como la arena del mar entre los dedos cuando hacías los castillos en la playa.

La muerte. No sé nada de ella, pero sí sé que genera un sentimiento de ausencia profundo. También sé que camina todos los días al lado nuestro, y que mencionarla en público genera rechazo: “ay, no diga eso”; pero todos nos encontraremos con ella algún día, día para el cual deberíamos estar muy preparados, pero más bien nos alistamos para poder tener un lindo y estable futuro, que es mucho más incierto que la misma muerte.

Millones de personas andan la vida sin inmutarse de que ésta tiene fecha de vencimiento.

Cuando pienso en la muerte, lo primero que se me viene a la cabeza es la tierra, nuestro planeta. También hay un montón de estudios sobre el tema, y el que más me llama la atención es el que muestra que no estamos viviendo los últimos capítulos de la historia de la tierra, pero que sí estamos viviendo un ciclo, donde así desaparezca toda la especie “culpable del calentamiento global” -los humanos-, igual la tierra se calentará, así como ya ha sucedido en otros momentos, donde también se determinó la extinción de varias especies -poderosas-, lo cual me alivia, pues aunque la extinción es inminente, la tierra se volverá a poblar de maravillosa belleza -sin nosotros-.

Qué mutualismo tan bello. Sin la una no existe la otra, y dándole paso a una empieza otra nueva donde todo estará por descubrirse, como volver a empezar, como volver a maravillarse con lo “básico” de un todo. Es que es tan básico y no.

El estar acá -en la tierra-, al tener la mediana posibilidad de razonar la belleza y entender en algo su basta inmensidad, estando inmerso en ella con respeto, inteligencia y mucho amor, y poderle dedicar mucho tiempo, que ante los pronósticos, tenemos la posibilidad de que sea bastante -para esta generación-, aprovechándolo al máximo para coleccionar en la mente, en los ojos, en la piel, en las extremidades y con todo el cuerpo que me fue entregado, esos fantásticos momentos que son tan reales como mi perfecto ser – que también morirá-; es la inmensa oportunidad de decretar que finalmente me siento vivo, que me siento tranquilo, que me siento feliz y cada vez más millonario, y me lo demuestra cuando vuelvo a la realidad sistemática de nuestra especie donde veo tanta miseria dentro de la misma efímera riqueza, y finalmente concluyo: qué montón de muertos en vida -zombis-, sería mejor morir de una vez y no esperar que tanto veneno se los consuma a cuenta gotas.

Aunque el ídolo Pepe Mujica dijo: “siquiera soy muy viejo para no alcanzar a ver el fin”, pienso que siempre habrá oportunidad en el corazón de quien desea tener una, por más oscura que parezca cualquier realidad.

Hace dos años, en 2016… otro estudio reveló… que el calentamiento global está afectando a los ecosistemas de los páramos, de los cuales Colombia, como en un sinnúmero más de cosas, es potencia. La problemática consiste en que la temperatura de las noches ha subido un punto; lo suficiente como para que especies de frailejones como la Espeletia Grandiflora -entre otras- enferme.

Los frailejones, llamados así desde la época de la investigación realizada por la “Expedición Botánica” a principios del siglo XVII y que por su estética desde la distancia se asimilaba a la congregación de muchos frailes de pie, tienen la hermosa función y capacidad de capturar a través de sus peluditas hojas dispuestas en lo alto de la planta, como una gran roseta verde, los microcristales de hielo o gotitas de agua suspendidas en las nubes y filtrarlas a través de su tallo a la tierra, con lo cual produce una acumulación que más adelante se convertirá en reservorios de agua, humedales, charcos, quebraditas y ríos; lugares de origen de la vida. -¡Qué lindos son los ciclos!-

La enfermedad consiste en la llegada de otras especies no contempladas anteriormente en estos altos ecosistemas, pero que, gracias a los cambios de temperatura, han ido subiendo y conquistando nuevos pisos térmicos, anidando en la ancestral planta, sirviéndose de ésta como hogar, refugio y sustento, creando cambios en la morfología: entorchamiento y deformidad de las hojas; hasta la misma muerte por depredación total de sus hojas y tallos, y por último el pudrimiento de su esqueleto. (Todo esto sin mencionar que vi una vaca comiéndose un frailejón pequeño en 30 segundos).

El frailejón: testigo del tiempo, soldado de la montaña y obrero de la vida, con sus hojas impregnadas al olor de la trementina, emula la más bella obra maestra del arte y la tecnología universal jamás antes creada por ningún mortal. Muere de pie en la primera línea de batalla, con la dignidad de estar realizando su cíclica e importante labor hasta la última hoja, hasta el último minuto, sin dejar de embellecer cada uno de mis días cuando los recuerdo.

No sé cuánto le queda, quién sabe cuándo será el día que la sombra negra nos cubra, tal vez quede mucho tiempo, tal vez solo sean unas horas, nadie sabe. Pero lo que sí sé es que el amor de este sentir, emanado del chance que me di de vivir como montañero, me ha permitido embriagarme de felicidad por cada uno de los muchos minutos en que he compartido, hasta morir cada noche al lado de ellos.

“El tiempo es oro, y quien lo desperdicia: pierde un tesoro”.

Nota: Si no los conoces, cuidas y respetas; el estado colombiano los ha conservado (inmortalizado) muy juiciosamente por toda la eternidad en las monedas de $100 y en los billetes de $5000. Como van las cosas, será de los pocos lugares donde seguramente los encontrarás y hasta los podrás coleccionar, pero cuando todo este jodido, tampoco te servirán de nada.

Páramos NO paramos.

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