Bogotá. Carrera de los héroes – 2016

Bueno, decir antihéroe es fuerte, pero no todos conocen a Megamente, que es como realmente me siento; además que tampoco es el escenario que me gusta -que son las montañas-. Esta vez me inventé la historia de que, volviendo al asfalto, puede ser otra manera de entrenar y tal vez fomentar otros grupos musculares, y lo que me quedó claro en el grupo del músculo del cerebro, es que a la carrera de los héroes no vuelvo.

El verdadero nombre de mi crónica sería: Caribe Atómico es Megamente en Davivienda.

Desde que pedí el taxi por la app, y al ver que confirmó la recogida y nunca llegó, sabía que no era la carrera a correr, pero si estábamos inscritos, algo íbamos a aprender. Cruzamos la calle y detuvimos otro taxi. Al abordarlo, como siempre nosotros, con la típica sonrisa de corredores y dejando ver el amarillo de los dientes, dijimos: buenos días, a lo que el taxista hizo caso omiso. Taxistas 2 – Caribe Atómico 0…

Hay algo que me llama mucho la atención: cuando voy para mis carreras de montaña, siempre hay buena onda de parte de todos los que intervienen en la historia, ya había olvidado lo toscos que son los “lugareños” de la ciudad…

Así pues llegamos al monumento de los héroes caídos en la calle 26, lugar donde nos congregaríamos para dar inicio a 10 kilómetros de “entrenamiento” en asfalto. Decidí correr esa carrera pues en Merrell había tenido molestia al pisar el asfalto, por lo tanto, entrenando sobre él, podría identificar cómo atacarlo. Al bajar del taxi, mi celular cayó al piso y quebré la pantalla; el viernes iba a ir a Claro, a reclamar la garantía por mal funcionamiento del dichoso aparatito, ahora con la pantalla quebrada… 3 – 0. (Era un Sony, pa’ los curiosos).

Al ingresar al gigantesco corral para la puesta a punto, la cantidad de hormonas presentes me atortolaron, no porque yo no las produzca, al contrario, creería que muchas personas representan sus hormonas en los accesorios que usan y en el modo como resaltan sus cualidades estéticas; qué cantidad de audífonos gigantes que parecían los amplificadores que usan en la costa pa’ poner reggaeton. En serio, ¿vas a correr con eso? los chicos, como era de esperarse, son militares y eran grandes por todos lados; las chicas, varias de ellas, absurda e irrealmente voluptuosas. En serio, ¿vas a correr con eso? además eso parecía un San Andresito, festival de colores, gafas y marcas; qué montón de vanidad, hasta podía identificar como 20 clases distintas de perfume que me generaban alergia.

Mientras tanto el locutor, que era policía, con una magnífica voz que me hizo pensar que él también estaba en el lugar equivocado, no más por su voz, decía arengas como:

– Estamos con los mejores de Colombia…
– Dónde están los de 10k, vamos a correr 10k por que eso de 3k naaaa…
– Gracias papito Dios por alejar la lluvia, has escuchado nuestras plegarias…

La verdad, no entendía muy bien, o tal vez sí, decían cosas que siempre oímos en la cotidianidad de estos ineptos colonizados y vendidos al sistema, que caminan porque ven caminar, pero son tan tarados como para decir ese tipo de incongruencias. ¿Realmente los que estamos dentro de ese corral somos los mejores de Colombia? ¿Si corro 3k soy un perdedor?, Como siguió lloviendo toda la mañana, entonces ¿Dios es malo?, ¿Acaso no llevábamos rogándole a Dios que hiciera llover por la sequía o la plegaria es de acuerdo con nuestras propias conveniencias?. Como el comportamiento de todos los ciudadanos, si tienen afán, pitan y si no, se detienen sin importar.

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Ese es nuestro estado, el que nos enseña a ser competitivos, el que nos enseña que un reto pequeño no es válido, el que nos enseña….

– Siéntelo mami, con pasión y hombría!!!
Dijo el animador del calentamiento mientras hacia unos movimientos oscilantes con la pelvis, y las mujeres en coro gritaban: weeeeeee!

… Nos enseña que las mujeres son usadas pa’ sudar en la cama…

Qué falta de valores, qué falta de respeto. Definitivamente no entendía que hacía ahí.
4 – 0.

Me di media vuelta y fui a buscar a los atletas discapacitados que participarían en la competencia de “hand cicle”, osea, tricicletas impulsadas con la fuerza de los brazos mientras el atleta va acostado; pero me topé con un inflable gigante y móvil de un soldado militar ¡NEGRO! Me pareció curioso que fuera negro. Ahhh… tan bonitos, ahora sí tienen en cuenta a los afrodescendientes, será que el próximo año tendrán en cuenta a los LGBT, pues si tuvieron la gran idea de mandar una bibliotanqueta pa’ la Feria del Libro, nada de raro sería que al general Paloloco le encomienden el diseño de un inflable pa’ integrar a la comunidad a sus falsos positivos… 5 – 0

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Continúe mi búsqueda.

– Servicio social, hay un periodista internacional que tenía un morral con unas cámaras y lentes y se le ha extraviado. Por favor, si alguien lo ha visto que lo devuelva.

Juaaaaaajajajaja, entre tanto tombo y les robaron un morral… Qué forma tan decente de llamar a un ladrón a tomar conciencia y devolver las cosas. No lo aplaudo, pero ese sí es un héroe, robarse una maleta en ese sitio… 5 – 1, por la carcajada.

Más adelante me encontré con la fuerza de la represión, un grupo de valientes bomberos con su indumentaria de reacción y con número de competencia. ¿Ustedes van a correr así los 10k? – ¡Si! – ¡Wow! ¿Me puedo tomar una foto con ustedes? – ¡Si! 5 – 2, pa’ eso que llovió, se mojaron y esas indumentarias no son impermeables y pesarían el doble, muy fuerte y corrieron completo los 10k.

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Seguí mi camino, y ahí estaban los “hand cicle”, me acerqué a uno y me presenté. Él me dijo su nombre y le pedí permiso pa’ tomarme una foto con él, luego le pedí su teléfono, con el propósito de salir a entrenar con ellos, él sin dudarlo me dio su número y me preguntó que si yo era periodista o algo así, a lo cual le contesté que no, pero que sí tengo unas ideas para exaltar a los verdaderos héroes, él me dijo:

– Uy mi hermano, cualquier cosa, mi grupo y yo estamos dispuestos a colaborar en lo que sea, nos hace falta patrocinio, estamos muy solos…

¡Perdón! ¿Esta carrera pa’ que hijueputas es que la están haciendo? 6 – 2.
Abrazo grande amigo “hand cicle”, ¡son unos bárbaros! ¡Héroes somos todos los que tenemos que vivir dirigidos por estos malnacidos!

Llegó el momento de huir, conteo regresivo… 5, 4, 3, 2, 1! Y arrancó la carrera, atacando todos los frentes, pasando gente, manteniendo la respiración. Kilómetro dos, me duelen los tibiales, el asfalto es muy rudo con mi cuerpo, siento las venas de los gemelos vibrar raro, me huele a calambre, jugué con diferentes posiciones, avanzaba como gacela, pasaba mucha gente, nadie me pasaba, me sentía fuerte, ¡pues claro! ¡Vengo de la montaña! Soy el mosco entre la leche, soy la borona del brownie en sábana blanca.

Sigo fuerte, estético, con mucho pedigree, atrás van quedando las sintéticas, caminando veo a los Hulk; la cita era pa’ carrera, yo creo que ellos pensaron que era pasarela. Corrí mucho, corrí fuerte, algunos me pasaron. Los participantes agarraban bolsas de agua y las botaban al suelo casi llenas, dolor. Kilómetro 8, apreté con toda la rabia que tenía, estaba desConsuelado por la ViDa, llegué a la meta, meta silenciosa, se cumplió, recibí mi medalla de finisher y me quedé esperando al único y verdadero héroe de la jornada: mi hijo, que corrió por primera vez 10k.

Caribe Atómico: 45 minutos. 10k puesto 270 de 3500 atletas.
Rayo Veloz: 1hora 16 minutos. 10k puesto 2783 de 3500 atletas.

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